II Jornada Nacional: “Ternura en el encuentro relacional”

El sábado 22 de agosto se llevó a cabo la Jornada “Ternura en el encuentro relacional”, donde la reflexión se desarrolló a partir de la presentación de la destacada ensayista chilena Paz López, doctora en estética y teoría del arte y académica del Departamento de Teoría de las Artes de la Universidad de Chile. Considerando especialmente sus publicaciones Velar la imagen. Figuras de la pietá en el arte chileno y Pánico y Ternura, Paz reflexionó en torno al tema de los afectos, los vínculos, la finitud y la fragilidad de nuestra condición como seres humanos. A partir de un análisis fenomenológico del afecto destacó su carácter relacional, en cuanto, tal como escribe Georges Didi-Huberman, la emoción sería una e-moción, es decir una moción, un movimiento que consiste en ponernos fuera de nosotros mismos, quedando, por tanto, el sujeto descentrado. Específicamente, su presentación se centró en los afectos de la piedad y la ternura que, al emerger en contextos de vulnerabilidad y fragilidad, abren una escena donde la representación del otro no pasa por la crueldad, sino por la compasión y el cuidado, trascendiendo la imagen del otro en cuanto enemigo, siendo posible superar la ontología individualista por una relacional. Citando a Adriana Cavarero, menciona que se trata de emociones que apuntan a una corporalidad donde la postura deja de ser erecta para dar paso a la inclinación, donde el yo es proyectado al exterior, hacia el otro, quedando suspendida, momentáneamente, su autonomía e independencia. Si bien siempre está presente la posibilidad de hacer daño puesto que el deseo nos puede conducir a lugares de extrema destrucción, tal como ha sido confirmado por la historia,  se trata de emociones que dan paso a otra forma de subjetivación, donde la dependencia es puesta en el centro, como parte constitutiva de nuestra condición humana, tal como queda de manifiesto en dos momentos, especialmente significativos, de la vida, el nacimiento y la muerte, cuando el gesto de sostener surge con la mayor fuerza, constituyéndose en una posibilidad de salir de la lógica del poder y la dominación. Reflexión que considera a Massimo Recalcati cuando escribe que la vida nace sujetándose, agarrándose, confiándose siempre a las manos de Otro; y, al filósofo Pablo Oyarzun cuando señala que el imperativo de la piedad sería que nadie muera sin amor, sin tener quien lo entierre, es decir, lo proteja, lo guarde. Se trata, pues, de gestos arcaicos que sostienen nuestra condición humana y cultural, que nos recuerdan que es preciso agarrarnos los unos a los otros para conservar la vida. En consecuencia, Paz plantea que la ternura permite que surja un nuevo imaginario donde emerge una potencia de vida, tal como destacó Anne Dufourmantelle, pues abre la posibilidad de pensar el sufrimiento sin caer en las retóricas del bienestar, que se rehúsan a pensar el dolor, la confusión y el miedo en cuanto esenciales a lo humano. Ternura como potencia de vida, proponiendo pensarla como una erótica que manifiesta un deseo por el otro sin buscar su captación y sometimiento, un movimiento que busca recuperar todos los registros de la percepción en el encuentro con el otro. Reflexiones que van seguidas, en su exposición, por la inevitable pregunta por la política de dichos afectos en un mundo cruel, donde la agresión y la muerte están tan presentes en el día a día, reflexionando, junto a Georges Didi-Huberman, que si bien la ternura no va a modificar nuestra existencia, pareciera ser una suerte de lazo con la vida justo en los momentos en que la vida está en peligro, cuando la finitud de la existencia y la posibilidad de la crueldad se nos hacen presentes de forma irrefutable.

Agradecemos la presentación de Paz López en este encuentro de APPR, esperando poder contar con sus trabajos y reflexiones para una próxima oportunidad. 

Luz María Parada P.